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Alemania en el Consejo de Seguridad de la ONU

Außenminister Heiko Maas bei der Stimmabgabe zur Wahl der nichtständigen Mitglieder des Sicherheitsrats.

Außenminister Heiko Maas bei der Stimmabgabe zur Wahl der nichtständigen Mitglieder des Sicherheitsrats., © Xander Heinl/photothek.net

11.06.2018 - Artículo

08.06.2018 -

El 8 de junio de 2018 los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, eligieron en su Asamblea General a cinco países que ocuparán los asientos No Permanentes del Consejo de Seguridad para el bienio 2019-2020. Uno de ellos es Alemania.

Tareas y composición del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

El Consejo de Seguridad de la ONU es uno de sus órganos más importantes, junto con la Asamblea General. Según la Carta de la Organización, la responsabilidad del Consejo es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre países, cooperar para solucionar problemas y respetar los derechos humanos. Mientras que la Asamblea General está compuesta por la totalidad de los miembros de la Organización (actualmente 193), el Consejo está formado por 15 miembros, cinco de los cuales tienen un asiento Permanente (China, Estados Unidos de América, Francia, Reino Unido y Rusia), y los 10 restantes son electos por periodos bienales, repartidos entre grupos regionales de países (3 para África, 3 para Asia-Pacífico; 2 para América Latina, 2 para Europa y otros).

Los cinco miembros Permanentes tienen además otra distinción: gozan con derecho de veto, lo que hace que cualquier decisión que se tome en el Consejo debe contar con la aprobación de esos países, o enfrentar su bloqueo.

El 8 de junio de 2018 fueron electos para el bienio 2019-2020 cinco miembros no permanentes: Alemania, Bélgica, Indonesia, Sudáfrica y República Dominicana.

Alemania en la Organización de las Naciones Unidas

La ONU nació en 1945, mismo año del fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que las potencias aliadas derrotaron a la Alemania Nacionalsocialista. La forma en que las potencias victoriosas configuraron el territorio, la política, la sociedad y la economía hizo que Alemania no contase con las condiciones de un país como cualquier otro. En 1949 se fundaron dos países en el territorio alemán: la República Federal (Alemania Occidental) y la República Democrática (Alemania Oriental), que en las décadas siguientes tuvieron una evolución económica y política muy dispar.

La negación mutua al reconocimiento de la existencia de “la otra” Alemania, al igual que las constelaciones de países que respaldaban a cada una de las dos Repúblicas, imposibilitaba el ingreso de una y otra a la ONU. La República Federal obtuvo un estatus de observador en la Organización e inició a contribuir al presupuesto en los años 50. La década siguiente, la República Democrática solicitó su adhesión como miembro. Sin embargo, el bloqueo recíproco continuó.

Esto cambió a principios de la década de 1970, cuando la República Federal transformó su política hacia el Oeste: la llamada Ostpolitik que implementó el Canciller Federal Willy Brandt. Uno de los resultados tangibles de ese proceso de acercamiento entre las dos Alemanias fue que ambas Repúblicas se incorporaron a la ONU el 18 de septiembre de 1973, es decir, casi treinta años después de fundada la Organización. Pasaron 17 años más, hasta el 3 de octubre de 1990, para que una Alemania reunificada ocupara un único espacio en las Naciones Unidas.

A 45 años del ingreso Alemania a la ONU, este país es actualmente uno de los más comprometidos con el sistema y el orden internacional que la Organización encarna. Algunos ejemplos de ese compromiso son: Alemania es el cuarto principal contribuyente al presupuesto de la ONU, y también el cuarto mayor financiador de las misiones de mantenimiento de la paz. En materia de ayuda y cooperación al desarrollo –temas no exclusivos de la ONU, pero centrales en su trabajo–, el Gobierno Federal es el tercer mayor donante de recursos financieros para ayuda humanitaria y el tercer mayor contribuyente de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

Esas cifras ilustran una parte del interés de Alemania por apoyar a la institución y sus valores. Otro ejemplo es que el país ha ofrecido espacios importantes para ser sedes de la ONU: actualmente hay treintena de instituciones de la Organización en el territorio alemán. De forma destacada, Bonn (la antigua capital de la República Federal) tiene un pequeño distrito de la ciudad repleto de agencias (19) de la ONU, en lo que se conoce localmente como UN-Campus.

Alemania en el Consejo de Seguridad

Con el bienio 2019-2020, serán seis las veces que la República Federal de Alemania ha ocupado un asiento No Permanente del Consejo (1977-1978, 1987-1988, 1995-1996, 2003-2004, y 2011-2012). La República Democrática Alemana solo lo fue una vez, entre 1980 y 1981.

A comienzos del siglo XXI, Alemania ha promovido con otros países (Brasil, India y Japón, en lo que se conoce como el G4) una reforma del Consejo de Seguridad, para ampliar el número de asientos permanentes en lo que debería ser una representación más adecuada del mundo tras medio siglo de fundación del Organización. Hoy resulta evidente que varias instituciones internacionales de gran relevancia tienen una estructura que refleja el mundo de la segunda postguerra y, por tanto, deberían ser actualizadas. La propuesta del G4 ha sido contrastada por otros países dentro y fuera del Consejo de Seguridad, y hasta la fecha no ha avanzado en su materialización.

No obstante, Alemania prosigue con sus diversas contribuciones a la ONU y desea asumir mayor responsabilidad política en ese marco. Por esa razón, en junio de 2016 el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, en voz de su entonces Ministro Frank-Walter Steinmeier –hoy Presidente Federal de Alemania– anunció la candidatura para que el país ocupara la representación No Permanente, y detalló los cuatro ejes de la agenda alemana en su campaña para conseguir el apoyo de los países de la Asamblea General de la ONU: Paz, Justicia, Innovación, Colaboración.

En materia de Paz, Alemania contribuye financieramente en operaciones de mantenimiento de la paz, así como con efectivos militares. Su participación va más allá: apoya el enfoque de resolución de conflictos con desarrollo, al igual que la prevención de los mismos. En Justicia, promueve los derechos humanos en todas las regiones del mundo, su respeto mediante convenciones internacionales, y apoya la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. También contribuye a desarrollar y garantizar el derecho internacional y sus instituciones. Por lo que hace a la Innovación, desea mejorar la efectividad y legitimidad de instituciones fundamentales para el mundo, como el propio Consejo de Seguridad. Berlín está comprometido con regímenes internacionales nuevos que atiendan los desafíos mundiales, como cambio climático y desarrollo. Finalmente, en Colaboración, Alemania sabe que la cooperación entre vecinos es fundamental para resolver problemas mutuos; en la globalización todos los países son vecinos, aunque estén separados por océanos. Por eso es fundamental la cooperación, sea para el desarrollo, salud, educación, o combate y adaptación al cambio climático.

En abril de 2018, de visita en la ONU en Nueva York, el nuevo Ministro de Exteriores Heiko Maas refrendó que Alemania quiere y puede jugar un papel más importante en cuestiones de prevención de crisis, estabilización y asegurar la paz. Todos estos temas están hoy la mesa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y entre 2019 y 2020 Alemania mostrará que puede contribuir con sus recursos y perspectivas, en el esfuerzo de mejorar y preservar un orden internacional de paz.
El 7 de junio, antes de partir hacia Nueva York para atestiguar la votación en la Asamblea General, Maas declaró: “Alemania está dispuesta a asumir responsabilidad –nuevamente como miembro no permanente– en las resoluciones pacíficas de crisis. Especialmente en la situación actual, necesitamos Naciones Unidas fuertes y efectivas. Durante mis muchas conversaciones en los últimos meses, he recibido mucho apoyo y aliento para nuestros proyectos. Estoy ansioso por las elecciones y espero un buen resultado.”


Zirahuén Villamar nació en la Ciudad de México, donde trabajó para una Fundación Política alemana; hoy escribe su tesis doctoral sobre política exterior germana en la Universidad Libre de Berlín. Disfruta la intensidad cultural y política berlinesas, se considera afortunado de ser testigo de estos años interesantes. Twitter: @zirahuenvn